En el programa de Juana Viale, Mauricio Macri sorprendió cuando tuvo elogios para con su histórico oponente en la Ciudad, Leandro Santoro. Lejos de incomodar, el guiño parece encajar con el discurso “amplio” y sin identidad definida que sostuvo Santoro durante toda su campaña.

La frase no pasó desapercibida, ya que se trató de un reconocimiento inusual hacia un dirigente identificado históricamente con el kirchnerismo y el peronismo porteño.

Aunque se trata de una frase breve, el elogio reavivó especulaciones sobre futuras alianzas, movimientos estratégicos o simplemente una nueva etapa discursiva donde el pragmatismo comienza a ganar terreno frente al antagonismo tradicional.

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