Una operación de espionaje internacional que tuvo como centro Buenos Aires fue revelada este sábado en la mesa de Mirtha Legrand por el periodista Hugo Alconada Mon. En diálogo con los invitados del programa, el autor de Topos explicó cómo dos agentes del servicio secreto ruso (SVR) vivieron durante más de diez años en Argentina con identidades falsas, con el objetivo de operar luego en Europa como si fueran ciudadanos argentinos.

Los espías llevaban una vida aparentemente normal: residían en las Barrancas de Belgrano, hablaban español sin acento, conducían un auto común y enviaban a sus hijos a colegios de clase media alta. Según Alconada, esos colegios no fueron elegidos al azar: buscaban espiar a madres vinculadas a empresas energéticas que operaban en Vaca Muerta. La pareja evitaba hablar en ruso incluso en privado, por protocolo, y mantuvo su verdadera identidad oculta incluso para sus hijos.

En un intento por parecer completamente integrados, uno de los agentes llegó al punto de aprenderse de memoria las formaciones de Racing Club, el equipo del que decía ser hincha. Este nivel de detalle formaba parte de una sofisticada estrategia para sostener su fachada y evitar cualquier sospecha.

La investigación de Alconada, que surgió a partir de una alerta en un portal esloveno, revela cómo estos agentes burlaron los controles migratorios y usaron documentos reales de personas fallecidas para construir sus identidades. El caso quedó fuera del radar de los servicios de inteligencia argentinos, en parte por las disputas internas tras la muerte del fiscal Nisman y la disolución de la SIDE. Topos, que ya despertó interés para una posible adaptación audiovisual, expone un nuevo capítulo del espionaje global con epicentro en América Latina.

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