El congreso será el 5 de noviembre en Parque Norte y los gremios deberán definir si mantienen el triunvirato o vuelven a un secretario general.
La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó este jueves el calendario electoral que culminará con el congreso previsto para el 5 de noviembre en Parque Norte, donde se votarán las nuevas autoridades de la central obrera para el período 2025-2029. La decisión fue tomada durante una reunión del Consejo Directivo en la sede de Azopardo, en el marco de un proceso que se extenderá durante las próximas semanas.
La discusión central pasa por la definición del esquema de conducción: si la CGT continuará bajo el modelo tripartito o si dará paso a un único secretario general. El debate ya comenzó en un almuerzo en Ezeiza y seguirá en una serie de encuentros reservados entre los dirigentes de mayor peso. Antes de la votación final, el 18 de septiembre se convocará al Comité Central Confederal, instancia clave que sumará la voz de las seccionales del interior.
Aunque algunos sectores impulsan la vuelta al “unicato”, la mayoría reconoce las dificultades de encontrar un dirigente capaz de sintetizar a todas las corrientes internas. “El triunvirato demostró que funciona”, afirmó Víctor Santamaría, del SUTERH, mientras que Graciela Aleñá (Viales) admitió: “Yo quiero un secretario general, pero lo veo difícil porque todos quieren ser”.
Entre los nombres que suenan para un eventual nuevo triunvirato aparecen Jorge Sola (Seguros), Maia Volcovinsky (Judiciales) y Cristina Jerónimo (Vidrio), referentes con buen diálogo transversal y que podrían representar una señal de “renovación” generacional. Sin embargo, algunos popes cuestionan su falta de pertenencia a sindicatos de gran peso, lo que ya abrió roces internos.
El gastronómico Luis Barrionuevo, disconforme con el rumbo del debate, se ausentó del encuentro de Ezeiza, aunque envió a sus laderos a la reunión de Consejo Directivo encabezada por Carlos Acuña. También se mantuvieron al margen figuras como Armando Cavalieri (Comercio) y Omar Maturano (La Fraternidad), quienes expresan su malestar con el proceso de negociación.
De aquí a noviembre, los principales dirigentes de la central obrera buscarán alcanzar un consenso que evite una votación abierta y garantice la unidad. El dilema sigue siendo el mismo que atraviesa a la CGT desde hace más de una década: mantener un triunvirato de equilibrio interno o apostar a la concentración de poder en un solo secretario general.






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