El procedimiento fue posible tras más de ocho años de trabajo científico y desarrollo sostenido, y representa un avance significativo en el campo de la medicina regenerativa. Este logro abre nuevas y prometedoras oportunidades terapéuticas para el tratamiento de pacientes que padecen quemaduras extensas o úlceras crónicas, al ofrecer alternativas más eficaces y personalizadas para la regeneración de la piel.
Un centro de salud argentino logró un avance relevante en el área de la bioingeniería de tejidos al desarrollar con éxito piel nueva destinada al tratamiento de heridas complejas. El logro representa un paso importante en la medicina regenerativa y abre nuevas posibilidades para pacientes con lesiones cutáneas de difícil recuperación.
La técnica, conocida como cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto, se basa en la extracción de una pequeña muestra de piel del propio paciente, que luego es cultivada en laboratorio para estimular su crecimiento. Una vez desarrollada, esa piel se utiliza para cubrir o reparar las zonas dañadas, mejorando la cicatrización y reduciendo complicaciones. Este enfoque fue diseñado especialmente para personas con quemaduras severas o úlceras crónicas, en particular aquellas con dificultades para regenerar tejidos.
Hasta el momento, los tratamientos disponibles consistían principalmente en el uso de piel donada de otros individuos, tejidos de origen animal o materiales sintéticos que imitan la piel humana. Según datos del Hospital Italiano, estas alternativas presentan limitaciones en términos de rechazo inmunológico, resultados estéticos y costos. En cambio, la nueva técnica busca reemplazar rápidamente la dermis, una capa clave cuya pérdida afecta funciones esenciales como la elasticidad y la sensibilidad cutánea.
El procedimiento se desarrolla en varias etapas que incluyen la extracción mínima de piel, su cultivo en plasma rico en plaquetas y la posterior aplicación del autoinjerto sobre la herida. Los primeros resultados fueron alentadores: en un paciente quemado, la piel tratada recuperó un nivel de elasticidad significativamente superior al obtenido con piel artificial. Además, el método ofrece ventajas como menor riesgo de rechazo, mejores resultados estéticos, un abordaje mínimamente invasivo y una reducción considerable de los costos del tratamiento, consolidándose como una alternativa segura y eficaz.





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