Un acta consular encontrada en la ciudad de Buenos Aires volvió a fortalecer la hipótesis de un origen uruguayo del cantor, al aportar nuevos indicios documentales que inclinan la balanza en esa dirección. Sin embargo, pese a la relevancia del hallazgo y a su impacto en la discusión, la controversia histórica sobre la verdadera nacionalidad de Carlos Gardel permanece abierta y continúa generando debate entre investigadores y especialistas.

El extenso debate sobre la nacionalidad de Carlos Gardel incorporó recientemente un nuevo elemento a partir del hallazgo de un documento de 1920 que, de acuerdo con investigadores de la Comisión Gardel Rioplatense, respalda la tesis de un origen uruguayo del máximo referente del tango. Aunque el acta aporta información significativa, los especialistas subrayan que no alcanza para dar por concluida una discusión histórica que se prolonga desde hace décadas.

La investigación fue dada a conocer en diciembre, pero cobró mayor visibilidad en los últimos días tras la difusión de un artículo en el semanario uruguayo Búsqueda. El documento corresponde a un trámite realizado por Gardel el 8 de octubre de 1920 ante el Consulado de Uruguay en Buenos Aires, en un contexto en el que el artista aún no tenía su situación documental plenamente regularizada ni filiación oficialmente reconocida.

Según el registro consular, Gardel declaró haber nacido el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó y se consignó su profesión como artista, junto con su domicilio porteño. También figuran los nombres de sus padres, ambos uruguayos y ya fallecidos, así como los testigos del acto, entre ellos José Razzano, socio artístico clave en su carrera. Para la Comisión Gardel Rioplatense, este material refuerza una línea documental previamente conocida, aun cuando reconocen la existencia de otros registros que dieron lugar a versiones alternativas sobre su origen.

En ese sentido, investigadores recuerdan que Gardel utilizó a lo largo de su vida documentación que lo identificaba como argentino naturalizado, algo que no contradice necesariamente la declaración consular de 1920. A estos antecedentes se suman registros escolares en Uruguay, testimonios periodísticos del propio cantor en los que afirmó haber nacido en Tacuarembó y documentos posteriores, como una cédula venezolana de 1935. No obstante, historiadores advierten que el conjunto refleja prácticas habituales de la época y estrategias legales vinculadas a su trayectoria internacional, por lo que, pese a la relevancia del acta hallada, la controversia difícilmente quede definitivamente saldada y continúa formando parte del mito gardeliano y de la historia cultural rioplatense.

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