El oceanógrafo Walter Dragani examinó en detalle el fenómeno que impactó en las ciudades de Mar del Plata y Santa Clara del Mar, y explicó las particularidades que lo convierten en un evento poco habitual. Señaló que se trata de un suceso de baja frecuencia, es decir, que no ocurre de manera regular, pero aclaró que eso no implica que sea imposible que vuelva a repetirse en la Costa Atlántica.
Luego del impacto del meteotsunami que golpeó a Mar del Plata, Camet y Santa Clara del Mar, especialistas intentan aportar explicaciones y despejar dudas sobre la chance de que se repita un episodio similar. En ese marco, el oceanógrafo Walter Dragani explicó que el evento se produjo a partir de un centro de baja presión que alteró la superficie marina y generó una onda que se intensificó al aproximarse a la costa.
En relación con la posibilidad de que ocurra nuevamente en el corto plazo, el experto indicó que, aunque no puede descartarse por completo, es muy poco frecuente que se repita con la magnitud observada recientemente. Señaló además que este tipo de fenómenos no admite pronósticos con varios días de anticipación, ya que depende de perturbaciones atmosféricas muy puntuales y de alcance limitado en el océano.
Para dimensionar cuán excepcionales son estos episodios, Dragani recordó antecedentes registrados en la región. Uno de ellos tuvo lugar en enero de 1954, cuando un evento similar sorprendió a Mar del Plata en una jornada de clima estable y provocó temor entre quienes se encontraban en la costa. Otro caso más reciente ocurrió en diciembre de 2022, cuando un meteotsunami afectó balnearios marplatenses durante la madrugada e incluso causó el vuelco de una embarcación en Montevideo, aunque sin víctimas.
Finalmente, el especialista hizo hincapié en la importancia de la prevención y la observación del entorno. Explicó que, a diferencia de los tsunamis tradicionales, estos cambios se producen de manera abrupta, por lo que el principal indicio de alerta es el comportamiento del mar. Un retroceso rápido e inusual del agua debe ser tomado como una señal de peligro y motivo suficiente para alejarse de inmediato de la orilla.





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