Por el conjunto inmobiliario solicitan una cifra cercana a los 8 millones de dólares, un valor que refleja tanto su ubicación privilegiada como su carácter singular dentro del paisaje urbano. Sin embargo, el monto no es el único aspecto a considerar para los interesados en adquirir la propiedad.

El edificio completo sobre cuya terraza se levanta el chalet Díaz volvió a ser ofrecido en venta. Se trata de una construcción emblemática de la ciudad de Buenos Aires, ubicada en Sarmiento al 1100, en la manzana que rodea al Obelisco y a la misma altura que el monumento. El inmueble combina un gran edificio de estilo francés con una vivienda singular que lo corona y que se convirtió en uno de los hitos arquitectónicos más reconocidos del paisaje porteño.

Según la información inmobiliaria, el conjunto cuenta con más de 10.300 metros cuadrados construidos, de los cuales cerca de 7.500 son actualmente aprovechables con fines comerciales o de oficinas. El edificio dispone de nueve pisos destinados a oficinas, subsuelo, planta baja con locales comerciales, cocheras y tres ascensores. Durante décadas funcionó allí la mueblería más grande de Sudamérica, con amplios espacios por piso y una estrategia de comunicación innovadora que incluyó una emisora propia en la terraza, antecedente de lo que luego sería Radio Rivadavia.

En lo más alto se destaca el chalet Díaz, una construcción que rompe con la lógica urbana del entorno por su estilo normando, con techos de tejas e inspiración marplatense. Fue mandado a construir en 1927 por Rafael Díaz, fundador de Muebles Díaz, cuando la avenida 9 de Julio aún no había sido ensanchada y el Obelisco no existía. La vivienda tiene cinco ambientes, altillo y dos terrazas, con unos 200 metros cuadrados cubiertos, y conserva materiales originales como pisos de pinotea, carpinterías, ventanales y luminarias de época.

El chalet fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, lo que implica que cualquier intervención futura deberá respetar normas estrictas de preservación y contar con autorización del área de Cultura. Durante gran parte de su historia, el lugar permaneció reservado al ámbito familiar y rodeado de un halo de misterio, al que solo accedieron contadas personas. Su creador, Rafael Díaz, fue un inmigrante español que llegó al país siendo adolescente, construyó una gran fortuna en el rubro del mueble y dejó una huella duradera en la vida comercial, cultural y urbana de Buenos Aires.

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