Los especialistas explican que se trata de microorganismos vivos similares a los que se encuentran en alimentos fermentados considerados seguros para el consumo diario, como el yogur, los cuales pueden aportar beneficios al sistema digestivo y contribuir al equilibrio general de la microbiota intestinal.
Durante millones de años, los seres humanos estuvieron en constante contacto con microorganismos presentes en los alimentos, el entorno natural y la interacción con animales y otras personas. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida moderno, como la urbanización, el uso frecuente de antibióticos y productos antisépticos, los partos por cesárea, la lactancia limitada y una dieta basada en alimentos ultraprocesados, redujeron drásticamente la exposición a microbios beneficiosos, empobreciendo la diversidad de la microbiota intestinal.
La investigación científica actual respalda que consumir alimentos ricos en microorganismos vivos puede mejorar la salud general. Estudios han demostrado que el consumo de fermentados como yogur, kimchi, kefir, kombucha o chucrut se asocia con una microbiota intestinal más diversa, lo que favorece el sistema inmunológico y el metabolismo. Expertos señalan que los alimentos fermentados constituyen una vía segura y accesible para reconectar con la microbiota que hemos perdido y que el yogur, por su aceptación cultural y densidad nutricional, es uno de los más efectivos para incorporar microbios vivos a la dieta diaria.
El yogur contiene bacterias vivas como Lactobacillus delbrueckii y Streptococcus thermophilus, además de cepas probióticas que aportan beneficios digestivos, inmunitarios y metabólicos. Su perfil nutricional incluye calcio, proteínas y vitaminas, y es seguro incluso si se interrumpe brevemente la cadena de frío. Las leches fermentadas y los probióticos incrementan la presencia de bacterias productoras de butirato, un ácido graso que protege la salud intestinal, reduce la inflamación y podría tener efectos preventivos frente al cáncer de colon.
Más allá del aparato digestivo, los microbios vivos influyen en la salud mental, la modulación del sistema inmune, la prevención de enfermedades respiratorias y de la piel, y la reducción de marcadores inflamatorios. Por eso, los especialistas recomiendan consumir fermentados diariamente o al menos varias veces por semana. El concepto de una “dosis diaria de microorganismos vivos” está ganando relevancia como estrategia de salud pública, mostrando que muchos microbios son aliados esenciales para mantener la salud y el equilibrio del organismo.






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