Lo informaron organismos especializados en el monitoreo del clima espacial, que siguen de cerca la evolución del fenómeno. Según indicaron, existen distintas zonas que permanecen bajo observación ante posibles efectos derivados de la actividad solar registrada.
El desplazamiento de una tormenta geomagnética de gran intensidad, vinculada a una llamarada solar de clase X1.9 y a una eyección de masa coronal, activó alertas por su eventual impacto en la Argentina. Se trata de un episodio de actividad solar poco habitual, señalado como el más potente de los últimos 22 años y comparable con fenómenos registrados a comienzos de la década del 2000.
De acuerdo con informes difundidos por la NASA, el evento ya generó consecuencias visibles en distintas partes del mundo, como la observación de auroras en latitudes donde no son frecuentes. Esta situación llevó a responsables de infraestructuras estratégicas a revisar el funcionamiento de redes eléctricas, satélites y sistemas de navegación ante posibles alteraciones. El seguimiento forma parte del control constante del clima espacial que realizan organismos internacionales y que, a nivel nacional, es observado por el Servicio Meteorológico Nacional a partir de información global y regional, con especial atención en el hemisferio sur y áreas cercanas a la Antártida.
Las tormentas geomagnéticas se producen cuando el viento solar interactúa de manera intensa con la magnetosfera terrestre, generando perturbaciones en el campo magnético del planeta. Si una eyección de masa coronal impacta de forma directa, puede inducir corrientes eléctricas que se propagan tanto en el espacio como en la superficie. En este caso, el fenómeno no fue aislado, sino parte de una serie de erupciones originadas en una región solar altamente activa, lo que mantiene abierta la posibilidad de nuevos eventos en los próximos días.
Para la Argentina, los especialistas advierten que las áreas más expuestas son el sur del país y las zonas próximas al continente antártico, donde las alteraciones geomagnéticas suelen manifestarse con mayor fuerza. Allí podrían producirse interferencias en comunicaciones y en sistemas de posicionamiento satelital, como el GPS, con impacto potencial en la navegación aérea y marítima. Si bien no se prevén efectos directos sobre la población en general, el episodio vuelve a poner en evidencia la influencia de la actividad solar sobre la tecnología y las infraestructuras críticas.






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