La picadura de un alacrán puede ser particularmente riesgosa, ya que representa un peligro mayor para ciertos grupos de la población, como los niños pequeños, los adultos mayores y aquellas personas que padecen enfermedades preexistentes, debido a que su organismo puede reaccionar de manera más intensa o presentar complicaciones más graves frente al veneno.
Los casos de alacranismo en Argentina registraron una disminución del 6% durante 2025, con un total de 8.933 incidentes notificados entre las semanas 01 y 53, en comparación con los 9.422 reportados en 2024, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN). A pesar de la reducción general, la evolución semanal mostró un patrón estacional similar al año anterior, con un aumento de casos durante los meses más cálidos, cuando las condiciones climáticas favorecen la actividad de los alacranes.
Las regiones más afectadas fueron el NOA y el Centro, concentrando juntas el 96,6% de los casos, con Tucumán y Córdoba liderando el número de notificaciones durante todo el año. En contraste, Jujuy y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron los mayores incrementos respecto a 2024, con subas del 80% y 75% respectivamente. En cuanto a la distribución etaria, más de la mitad de los casos se presentó en personas de entre 5 y 39 años, destacándose los grupos de 0 a 4 años y de 25 a 29 años por sus tasas más elevadas de incidencia.
La picadura de alacrán puede ser particularmente peligrosa para niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes, siendo además el peso corporal un factor que influye en la gravedad de la intoxicación. Los casos leves suelen manejarse con observación clínica por seis horas, mientras que los moderados o graves requieren internación y monitoreo intensivo. El Instituto Nacional de Producción de Biológicos (INPB) de la ANLIS Malbrán produce el antiveneno necesario para el tratamiento de estos accidentes y abastece a todo el país, además de apoyar a otras naciones en emergencias sanitarias. El Ministerio de Salud, por su parte, supervisa las notificaciones, coordina la respuesta sanitaria y capacita a los equipos de salud para garantizar la actualización y efectividad de los tratamientos.






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