La puericultura se consolida como un actor estratégico fundamental en la promoción de la salud y el bienestar desde las primeras etapas de la vida, acompañando a las familias en el cuidado integral de madres y bebés, y fortaleciendo prácticas clave como la lactancia y la atención perinatal.

La lactancia no es un proceso automático ni individual, sino una práctica biológica compleja que requiere acompañamiento, información y apoyo profesional. A pesar de los avances recientes, en Argentina menos de la mitad de los bebés recibe lactancia exclusiva hasta los seis meses, lo que evidencia una brecha importante. Frente a este escenario, el rol de la puericultura se vuelve cada vez más relevante como disciplina clave dentro del sistema de cuidados, aportando un enfoque basado en evidencia científica.

Desde el embarazo y durante los primeros años de vida, la puericultura promueve la lactancia como una herramienta fundamental para la salud. La leche humana no solo aporta nutrientes esenciales, sino también componentes inmunológicos que contribuyen a prevenir enfermedades y favorecen el desarrollo integral. Diversos estudios científicos han demostrado que la lactancia reduce riesgos como infecciones, síndrome de muerte súbita del lactante y enfermedades crónicas a futuro, en línea con las recomendaciones internacionales de sostenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses.

Sin embargo, amamantar puede presentar dificultades, especialmente en los primeros días, debido a problemas físicos, falta de información adecuada o prácticas desactualizadas. En este contexto, la puericultura cumple un rol central al prevenir y resolver complicaciones, acompañar distintos tipos de lactancia y adaptarse a diversas realidades familiares. Además, su labor se extiende más allá de la alimentación, incluyendo el apoyo emocional, el sueño infantil y la detección temprana de señales de alerta, siempre desde una perspectiva integral y respetuosa.

A pesar de su importancia, el acceso a consultas de puericultura en Argentina aún es limitado, ya que muchas profesionales no están plenamente integradas al sistema de salud. Esto genera desigualdades en el acceso al acompañamiento durante el puerperio. En los últimos años se han logrado avances en el reconocimiento de la profesión, con leyes provinciales que regulan su ejercicio y buscan incorporarlas a equipos interdisciplinarios, aunque todavía queda camino por recorrer para garantizar un acceso equitativo en todo el país.

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