Las lluvias y la alta humedad favorecieron la reaparición de los mosquitos, que empezaron a multiplicarse rápidamente en distintos sectores. Sin embargo, esta situación podría intensificarse en los próximos días, ya que las condiciones climáticas siguen siendo propicias para su reproducción, por lo que lo peor aún no llegó.
El aumento de la humedad y las temperaturas por encima de lo habitual generaron una fuerte presencia de mosquitos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Los vecinos ya perciben no solo el zumbido constante y las picaduras, sino también una creciente preocupación por los posibles riesgos para la salud. Especialistas advierten que en las próximas horas la situación podría intensificarse, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.
Aunque no todos los mosquitos que se observan en grandes cantidades transmiten enfermedades, el dengue continúa circulando activamente en la región. Es importante diferenciar las especies: el Aedes aegypti, que suele encontrarse en los hogares y se reproduce en agua limpia estancada, es el principal transmisor de dengue, zika y chikungunya. En cambio, el Aedes albifasciatus, más común tras las lluvias, no transmite dengue, pero es muy agresivo y puede ser portador de otras enfermedades.
Para hacer frente a esta situación, se recomienda combinar la protección personal con el control del ambiente. El uso de repelentes, ropa adecuada y mosquiteros ayuda a evitar picaduras, mientras que eliminar recipientes con agua acumulada es fundamental para frenar la reproducción. Además, es clave prestar atención a síntomas como fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolores musculares, náuseas o manchas en la piel, y evitar la automedicación ante la sospecha de dengue.






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