El hantavirus se mantiene en la naturaleza a través de ciertas especies de roedores silvestres que actúan como reservorios. Estas especies no desarrollan la enfermedad, pero sí eliminan el virus en el ambiente, facilitando el contagio a humanos. La principal vía de transmisión es la inhalación de partículas contaminadas.

En Argentina, solo un grupo reducido de roedores cumple este rol dentro de la gran diversidad existente. Entre los más relevantes se encuentra el ratón colilargo, ampliamente distribuido en distintas regiones. Este animal está asociado a algunas de las variantes más peligrosas del virus.

El conocimiento de estas especies permite mejorar las estrategias de prevención sanitaria. Las recomendaciones incluyen mantener limpios los espacios y evitar la exposición en áreas rurales. La información es clave para reducir el riesgo de contagio.

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