La iniciativa busca modernizar y actualizar la flota de vehículos, promoviendo una movilidad más sustentable. Además, apunta a disminuir las emisiones de gases contaminantes y reducir la contaminación sonora, contribuyendo a mejorar la calidad ambiental y el bienestar de quienes viven y transitan por la ciudad.
La Ciudad de Buenos Aires comenzó a incorporar taxis eléctricos como parte de una estrategia para modernizar el transporte y reducir tanto la contaminación ambiental como la sonora. Para acompañar esta transición hacia una movilidad más sustentable, se desarrolló una red de 400 puntos de carga públicos. Entre quienes ya adoptaron esta tecnología se encuentra Gerardo Trillini, un taxista con 35 años de experiencia que destaca el funcionamiento silencioso del vehículo y la comodidad de conducción que ofrece.
Antes de concretar la compra, el chofer atravesó diversas dudas vinculadas al uso de esta nueva tecnología. Entre sus principales inquietudes estaban la autonomía de la batería, los lugares disponibles para recargar el vehículo y los costos de mantenimiento. Actualmente realiza la carga principalmente en su hogar, aunque también aprovecha los puntos de carga rápida instalados en supermercados, estaciones de servicio y otros espacios comerciales. Según explicó, una carga completa le permite recorrer alrededor de 380 kilómetros y tiene un costo considerablemente menor al de los combustibles tradicionales.
Desde el Gobierno porteño señalaron que la incorporación de estos vehículos cuenta con el respaldo de líneas de financiamiento del Banco Ciudad, que ofrecen créditos para la compra de autos eléctricos o híbridos. Además, los propietarios de este tipo de vehículos acceden a beneficios como la exención del pago de patentes y descuentos en peajes. Las autoridades remarcaron que la medida forma parte de un plan integral de electromovilidad que también prevé que, a partir de 2027, los nuevos colectivos que se sumen al sistema de transporte público funcionen con energía eléctrica o gas.






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