Hay una costumbre que millones de personas repiten apenas abren los ojos: agarrar el celular y empezar a revisar mensajes, redes sociales y noticias.
Aunque parece un gesto inofensivo, hacerlo inmediatamente después de despertarse puede tener un impacto en la forma en que comenzamos el día. En lugar de darle al cerebro unos minutos para pasar del descanso a la actividad, lo sometemos desde el primer momento a una gran cantidad de estímulos e información.
Además, revisar correos laborales o noticias negativas puede generar estrés antes incluso de levantarnos de la cama.
Los especialistas recomiendan, siempre que sea posible, retrasar unos minutos el primer contacto con las pantallas. Tomar agua, abrir las ventanas, exponerse a la luz natural, preparar el desayuno o simplemente caminar por la casa pueden ser mejores formas de comenzar la jornada.
No hace falta abandonar el celular ni cambiar completamente la rutina. El simple hecho de no convertirlo en lo primero que vemos cada mañana puede ser un pequeño cambio con grandes beneficios.






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