La nueva infraestructura amplía la capacidad del sistema para detectar de manera temprana brotes de enfermedades transmitidas por alimentos y fortalecer las tareas de vigilancia epidemiológica. Además, permitirá generar información científica y sanitaria de mayor calidad, brindando datos clave para la toma de decisiones, el diseño de estrategias de prevención y la implementación de respuestas oportunas dentro del sistema de salud.
La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Malbrán inauguró un nuevo edificio que reúne por primera vez en un mismo espacio a los servicios de Bacteriología Sanitaria, Enterobacterias y Fisiopatogenia. De acuerdo con información del Ministerio de Salud, la creación de los Laboratorios de Enfermedades de Transmisión Alimentaria Bacteriana «Dra. Viviana Molina» tiene como objetivo fortalecer la investigación, el diagnóstico y la vigilancia epidemiológica a nivel nacional, promoviendo el trabajo conjunto entre distintas especialidades y una respuesta más eficiente ante posibles brotes.
Las instalaciones cuentan con tecnología de alta complejidad para el estudio de microorganismos vinculados con enfermedades transmitidas por alimentos y agua contaminada. Allí trabajará un equipo interdisciplinario integrado por 30 profesionales de diferentes áreas, entre ellos bioquímicos, biólogos, biotecnólogos, licenciados en alimentos, bioinformáticos y técnicos especializados. La obra implicó una inversión de $295 millones destinada a modernizar la infraestructura, incorporar nuevos sistemas tecnológicos y optimizar las condiciones de funcionamiento de los laboratorios.
Durante la recorrida por el edificio, el ministro de Salud, Mario Lugones, destacó que el Malbrán mantiene su trayectoria científica y subrayó la importancia de contar con herramientas que permitan detectar tempranamente enfermedades de origen alimentario, realizar diagnósticos precisos y actuar con rapidez para proteger a la población. En la misma línea, la directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones, afirmó que la nueva infraestructura representa un avance significativo para ampliar la capacidad de respuesta del organismo y mejorar los procesos de investigación, diagnóstico y vigilancia sanitaria.
Los tres servicios que ahora funcionan de manera integrada cumplen un rol clave en el monitoreo de enfermedades como salmonelosis, shigelosis, botulismo, leptospirosis, infecciones por Escherichia coli y el Síndrome Urémico Hemolítico, entre otras. Además de formar parte de la Red Nacional de Diarreas y Patógenos Bacterianos de Transmisión Alimentaria, también participan en redes internacionales de vigilancia genómica. La unificación de estos laboratorios permitirá optimizar el intercambio de información, fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias y generar evidencia científica para mejorar la protección de la salud pública.







Deja un comentario