Maximiliano Pomargo explicó durante su declaración que había advertido sobre el delicado estado de Diego Maradona tanto al neurocirujano Leopoldo Luque como a la psiquiatra Agustina Cosachov. Según afirmó, puso en conocimiento de ambos profesionales la situación que atravesaba el exfutbolista con la intención de que tomaran las medidas correspondientes ante el evidente deterioro de su salud.
Maximiliano Pomargo, uno de los colaboradores más cercanos de Diego Maradona, declaró este jueves ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro que el exfutbolista atravesaba un profundo deterioro en los meses previos a su muerte. Durante su testimonio aseguró que Maradona «estaba en caída libre» y afirmó que había transmitido esa preocupación a su médico personal, Leopoldo Luque. También sostuvo que el consumo de alcohol era un problema constante y que no lograban controlar la situación, ya que el estado de Diego alternaba entre breves mejorías y nuevas recaídas.
El testigo relató que en un momento se evaluó la posibilidad de internar a Maradona contra su voluntad debido a la medicación que recibía, aunque finalmente esa alternativa fue descartada. Según explicó, el exjugador rechazaba ser trasladado a una clínica psiquiátrica tras la operación por el hematoma subdural, por lo que Luque optó por avanzar con la internación domiciliaria. En la audiencia también se exhibieron conversaciones entre ambos, en las que el médico advertía que la combinación de medicamentos, enfermedad y alcohol convertía a Maradona en «una bomba de tiempo». Pomargo agregó que nunca habría tomado una decisión en contra de la voluntad del exfutbolista y recordó que tanto Luque como la psiquiatra Agustina Cosachov fueron advertidos sobre la hinchazón que presentaba Diego, aunque ambos atribuyeron ese cuadro al prolongado reposo.
La jornada también estuvo marcada por nuevas referencias a otros protagonistas de la causa. Gianinna Maradona volvió a señalar públicamente a Pomargo, Matías Morla y Víctor Stinfale como responsables de la muerte de su padre, mientras que el psicólogo Carlos Díaz reiteró que sus advertencias sobre el estado del paciente no eran tenidas en cuenta por Luque, Cosachov y el propio Pomargo. En la causa permanecen imputados Luque, Cosachov, el médico Pedro Di Spagna, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador Mariano Perroni, la responsable de cuidados domiciliarios Nancy Forlini y el psicólogo Díaz por el delito de homicidio simple con dolo eventual, mientras que la enfermera Dahiana Madrid enfrentará un juicio por jurados que continúa postergado por un planteo de recusación.







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