Hay personas que necesitan música para trabajar, cocinar, limpiar o incluso viajar en colectivo. Para ellas, el silencio absoluto puede resultar mucho más incómodo que tener una canción sonando de fondo.
La explicación puede estar relacionada con la manera en que nuestro cerebro responde a determinados estímulos. Una música conocida puede generar una sensación de familiaridad y ayudar a convertir una tarea repetitiva en una actividad más llevadera.
Pero no cualquier música produce el mismo efecto. Las canciones con letra pueden resultar útiles para algunas tareas, aunque también pueden competir por nuestra atención cuando necesitamos concentrarnos en leer o escribir.
Por eso muchas personas terminan eligiendo música instrumental, sonidos ambientales o listas especialmente creadas para estudiar y trabajar.
La próxima vez que te encuentres buscando automáticamente una canción antes de empezar una tarea, quizás no sea simplemente una costumbre. Para algunas personas, la música funciona como una especie de “interruptor” que ayuda al cerebro a entrar en determinado estado de ánimo.






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