Una parte del equipamiento que quedó fuera de servicio continúa almacenada en dependencias públicas distribuidas a lo largo del país, mientras que algunos de esos elementos terminaron ingresando en circuitos ilegales y fueron encontrados en manos de organizaciones delictivas.
Las fuerzas de seguridad de todo el país acumulan más de medio millón de chalecos antibalas fuera de su vida útil, mientras algunos de estos elementos terminaron en circuitos ilegales y en poder de organizaciones criminales. Los chalecos tienen una vida útil certificada de cinco años, período luego del cual deben ser retirados debido a que ya no puede garantizarse su capacidad de protección. Sin embargo, gran parte del material vencido continúa almacenado en dependencias oficiales.
Una auditoría del Ministerio de Seguridad realizada en 2024 detectó que Gendarmería, Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal contaban con 76.812 chalecos, de los cuales 49.159 estaban vencidos. A esta cifra se suman los equipos en poder de fuerzas provinciales y municipales, llevando el total estimado de unidades obsoletas a más de 500.000. La problemática también se evidenció en distintos distritos, donde se retiraron miles de chalecos deteriorados o vencidos y se debieron incorporar nuevos equipos para cubrir faltantes.
El riesgo no se limita al almacenamiento, ya que los paneles balísticos pueden conservar parte de sus propiedades incluso después de vencidos y ser reutilizados si no se destruyen correctamente. La ANMaC estableció procedimientos específicos para su eliminación y actualmente existen en el país máquinas habilitadas para destruir este tipo de materiales, fragmentando paneles, fundas y etiquetas y emitiendo certificados que permiten garantizar su trazabilidad. Según fuentes del sector, el país cuenta actualmente con la tecnología y las herramientas necesarias para resolver el problema, aunque su aplicación depende de las autoridades nacionales, provinciales y municipales.







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