María Vardé cuestionó que algunas fiscalías interpreten el rechazo de una mujer a reconocerse como víctima como una señal de que fue manipulada y apuntó contra el fiscal Oscar Arrigo.
La antropóloga María Vardé, del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, analizó el uso de conceptos como “organización coercitiva” y “persuasión coercitiva” en investigaciones judiciales, entre ellas la causa que se tramita en Bariloche contra Konstantin Rudnev por presunta trata de personas. Según la especialista, estas categorías pueden incorporarse a las investigaciones antes de que existan pruebas suficientes que permitan sostenerlas.
Vardé sostuvo que esta perspectiva puede generar un problema al momento de evaluar los testimonios de quienes son consideradas víctimas. En particular, cuestionó que la negativa de una mujer a identificarse como víctima pueda ser interpretada como evidencia de una supuesta manipulación. En el expediente Rudnev, señaló el caso de Elena Makarova, quien durante una declaración negó conocer al acusado y afirmó que se movilizaba libremente y que no había sido manipulada, explotada ni privada de su libertad. Pese a ello, continuó siendo considerada víctima por la fiscalía.
La investigadora aclaró que su planteo no implica dejar de investigar posibles delitos cometidos dentro de comunidades religiosas o espirituales, sino exigir que las acusaciones se sustenten en conductas y pruebas previstas por la legislación. En ese sentido, advirtió que conceptos como “secta”, “lavado de cerebro” u “organización coercitiva” no figuran como categorías jurídicas en la normativa argentina y sostuvo que las creencias, la vida comunitaria, las donaciones o la participación voluntaria no deberían utilizarse por sí solas como prueba de explotación. Makarova, por su parte, también cuestionó el accionar de la fiscalía y sostuvo que su experiencia en Bariloche no coincidió con la hipótesis presentada en la investigación.







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