El fenómeno climático ya se encuentra activo y el Servicio Meteorológico Nacional prevé una alta probabilidad de continuidad durante el trimestre agosto-septiembre-octubre. El escenario podría favorecer períodos de mayor inestabilidad, precipitaciones abundantes y tormentas intensas, especialmente durante la primavera, aunque los especialistas aclaran que no implica una sucesión inevitable de eventos extremos.
El fenómeno de El Niño ya está activo y mantiene en alerta a organismos meteorológicos por su posible intensidad durante los últimos meses de 2026. La NOAA y el Servicio Meteorológico Nacional estiman una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance una intensidad excepcional, aunque desde el SMN aclaran que la expresión “Súper El Niño” es informal y que oficialmente se trata de una fase cálida del fenómeno.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, El Niño podría favorecer un aumento de las precipitaciones y de los períodos de tiempo inestable, principalmente durante la primavera. La combinación de mayor humedad, temperaturas más elevadas y determinadas condiciones atmosféricas podría generar tormentas fuertes, lluvias intensas en períodos breves y ocasionales episodios de tiempo severo. Sin embargo, el fenómeno no significa que vaya a llover de manera permanente ni permite anticipar con meses de anticipación la fecha o magnitud de una tormenta específica.
El impacto también podría extenderse a distintas zonas del país, aunque con diferencias según cada región. Entre los principales riesgos aparecen los excesos de agua, anegamientos, crecidas de ríos y arroyos y complicaciones para las actividades agropecuarias. El SMN prevé una probabilidad cercana al 100% de continuidad de El Niño durante agosto, septiembre y octubre, por lo que los próximos meses serán claves para seguir su evolución y las actualizaciones oficiales sobre lluvias, tormentas y posibles eventos meteorológicos extremos.







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