Una investigación reciente reveló que el entorno cotidiano influye en el desarrollo del lenguaje. El tiempo frente a dispositivos y la calidad del diálogo con adultos son determinantes. Ambos aspectos condicionan el aprendizaje en la primera infancia.

Los chicos que pasan más tiempo frente a pantallas presentan peores resultados en lenguaje. Esto se vincula con una menor interacción directa con adultos. La falta de conversación limita el desarrollo comunicativo.

El estudio subraya la importancia del rol familiar. Hablar, leer y jugar con los niños potencia sus habilidades. La tecnología no reemplaza el vínculo humano.

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