Nacidos en Venezuela, Rusia, Brasil y Suiza, estos alumnos comparten sus experiencias, emociones y el valor que tiene para ellos participar de una de las ceremonias más tradicionales del ámbito educativo argentino. Además, relatan cómo viven este momento especial, que simboliza su integración a la comunidad escolar y su vínculo con los valores representados por la Bandera Nacional.
Los alumnos extranjeros que cursan en escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires participarán este miércoles de la tradicional Promesa a la Bandera, una ceremonia que para muchos de ellos tiene un significado especial. Aunque nacieron en países como Venezuela, Rusia, Brasil o Suiza, hoy consideran a la Argentina una parte importante de sus vidas y ven este acto como una oportunidad para reafirmar su vínculo con el país que los recibió. Entre la emoción y los nervios propios de la ocasión, los estudiantes destacan el acompañamiento de sus docentes y compañeros en el proceso de integración.
Historias como la de Várvara Beloborodova, llegada desde Rusia hace tres años, reflejan cómo la escuela se convirtió en un espacio fundamental para adaptarse a una nueva realidad. Al igual que otros alumnos extranjeros, expresa sentirse parte de la comunidad educativa y valora haber encontrado un lugar donde aprender, hacer amigos y construir proyectos para el futuro. Las experiencias compartidas muestran que, más allá de las diferencias culturales o lingüísticas, los chicos lograron integrarse y desarrollar un fuerte sentido de pertenencia.
Actualmente, la Ciudad cuenta con más de 28.000 estudiantes extranjeros en distintos niveles educativos, y miles de ellos participan cada año de esta ceremonia. Muchos conservan recuerdos, costumbres y afectos de sus países de origen, pero también incorporaron tradiciones argentinas y establecieron nuevos lazos. Para estos alumnos, la Promesa a la Bandera va más allá de un acto escolar: representa la posibilidad de fortalecer valores comunes, celebrar la diversidad y reconocer a la Argentina como un hogar sin renunciar a sus raíces.







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