Los testigos que declararon en el juicio señalaron que la medicación que debía tomar Diego Maradona estaba anotada en una hoja pegada sobre una heladera y que esa indicación no contaba con ninguna firma o identificación profesional. El detalle fue mencionado durante las audiencias al describir cómo se organizaba el suministro de los fármacos durante la internación domiciliaria del exfutbolista.
Tres enfermeros que asistieron a Diego Armando Maradona durante su internación domiciliaria en el country San Andrés prestaron declaración este jueves en el juicio que investiga las circunstancias de su muerte. Durante la audiencia, una de las profesionales sostuvo que el exfutbolista se encontraba «plenamente lúcido» mientras recibía atención en su vivienda. Además, explicó que el grupo de WhatsApp denominado «Tigre» era un canal de comunicación informal, mientras que las planillas médicas eran los documentos válidos para registrar la evolución del paciente.
La enfermera Tamara Débora Mansilla, quien trabajó en un turno nocturno, indicó que nunca observó una ambulancia en la casa de Maradona y señaló que toda la información sobre el tratamiento era reportada a Nancy Edith Forlini, responsable de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, y a la psiquiatra Agustina Cosachov. También recordó que, en un registro del 13 de noviembre de 2020, dejó constancia de que el paciente había descansado bien y que se movilizaba al baño acompañado durante la noche.
Otro de los testigos, Aldo Arnez Zenteno, relató que Forlini era quien coordinaba el grupo de WhatsApp junto con Mariano Perroni, también imputado en la causa. Asimismo, afirmó que la medicación que debía recibir Maradona estaba anotada en una hoja pegada sobre una heladera sin firma de ningún profesional y mencionó que existían dificultades para revisarlo porque, en ocasiones, el exfutbolista se negaba a ser controlado. El enfermero también leyó mensajes enviados al grupo en los que informaba que Diego había tomado la medicación, descansado con normalidad y presentaba parámetros clínicos estables.
La última en declarar fue Daiana Loreley Cáceres, quien asistió a Maradona durante dos jornadas de noviembre de 2020. La enfermera manifestó que advirtió una retención de líquidos en el paciente, aunque decidió no comunicarla porque el neurocirujano Leopoldo Luque ya lo había evaluado y se presentaba como su médico tratante. Los tres profesionales coincidieron en que habían sido contratados por la empresa Medidom y que recibían las instrucciones de trabajo de Mariano Perroni, responsable de coordinar la atención domiciliaria.






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