Como resultado de los incidentes, unas veinte personas fueron detenidas y al menos doce resultaron con heridas de carácter leve. Entre los lesionados se encontraban tres efectivos de la Policía, quienes recibieron asistencia en el lugar y no presentaban lesiones de gravedad.
Los festejos por la clasificación de la Selección argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 derivaron en incidentes en distintos puntos del país. En la Ciudad de Buenos Aires, al menos 21 personas fueron detenidas tras los disturbios ocurridos en el Obelisco y sus alrededores. De acuerdo con fuentes policiales, los enfrentamientos comenzaron cuando un grupo de personas que participaba de la celebración arrojó piedras y botellas contra efectivos de la Policía de la Ciudad que custodiaban la zona. Como consecuencia, tres policías —uno con fractura de tabique— y nueve civiles sufrieron lesiones leves, mientras que también se denunciaron robos a transeúntes. Finalmente, la Policía Federal desalojó a los grupos más conflictivos y reforzó el operativo para restablecer el orden.
En Córdoba también se registraron episodios de violencia durante las celebraciones. Un total de 17 personas fue arrestado en las inmediaciones del Patio Olmos, principalmente por robos de teléfonos celulares y un asalto a una joyería, hechos que desencadenaron corridas y enfrentamientos. Cuando la Policía intentó detener a los sospechosos, algunos manifestantes atacaron a los agentes con botellas y otros objetos contundentes. A estas detenciones se sumaron otras 13 realizadas en diferentes localidades del interior provincial, elevando a 30 el número total de arrestados. El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, aseguró que las fuerzas actuarán con firmeza frente a quienes aprovechen este tipo de celebraciones para cometer delitos.
En Mar del Plata, la celebración también terminó con hechos de violencia. Cientos de hinchas se reunieron en las inmediaciones del Monumento a San Martín, pero un grupo de jóvenes comenzó a provocar destrozos y a lanzar baldosas contra los efectivos policiales, causando además daños en varios patrulleros. Ante la escalada de los disturbios, la Policía intervino utilizando gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los agresores y recuperar el control de la situación.






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