La catarata es una de las principales causas de pérdida de visión y puede requerir una cirugía antes de los 70 años. Los especialistas recomiendan controles periódicos para detectar sus señales y evaluar el momento adecuado para intervenir.
La pérdida de visión puede aparecer de manera gradual y afectar uno o ambos ojos, por lo que los controles oftalmológicos resultan fundamentales para detectar alteraciones a tiempo. Entre las afecciones más frecuentes se encuentra la catarata, una condición que puede desarrollarse con el envejecimiento y que, en muchos casos, requiere una intervención quirúrgica para recuperar la claridad visual.
El oftalmólogo Guillermo Oteiza (M.N. 157.356), tercer vocal del Consejo Argentino de Oftalmología, explicó que el miedo a operarse suele llevar a muchas personas a postergar la consulta. La catarata consiste en la opacificación del cristalino, el lente natural del ojo, que con los años pierde transparencia. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta a unos 94 millones de personas en el mundo y constituye la principal causa de ceguera evitable. La visión borrosa, la dificultad para manejar de noche, los halos alrededor de las luces y una mayor sensibilidad al deslumbramiento son algunas de las señales que conviene consultar.
La cirugía consiste en retirar el cristalino opaco y reemplazarlo por una lente intraocular artificial. El procedimiento se realiza mediante una pequeña incisión y suele durar entre 15 y 20 minutos. Actualmente, la recomendación es intervenir cuando la afección comienza a interferir con las actividades cotidianas, sin esperar a que avance demasiado. Existen lentes monofocales, multifocales y tóricos, cuya elección depende de las necesidades visuales de cada paciente. Aunque la recuperación suele ser rápida, el acceso a la cirugía continúa siendo desigual: la OMS estima que solo una de cada dos personas que la necesitan puede recibirla.






Deja un comentario