Una reciente investigación realizada por especialistas en educación inclusiva concluyó que las dificultades en el aprendizaje no se originan en los alumnos, sino en los modelos de enseñanza tradicionales que muchas veces no contemplan las distintas formas de aprender.

Un nuevo enfoque educativo busca terminar con la idea de que los estudiantes neurodivergentes tienen menos posibilidades de aprender otros idiomas. Especialistas en educación inclusiva sostienen que las dificultades no están en los alumnos, sino en modelos de enseñanza diseñados para un único tipo de aprendizaje. Durante años, muchos chicos con dislexia, TDAH, trastornos del lenguaje y otras diferencias cognitivas crecieron creyendo que aprender una lengua extranjera era demasiado complejo, aunque investigaciones recientes muestran que el problema se relaciona más con la forma tradicional de enseñar que con las capacidades de los estudiantes.

Un informe elaborado por Pearson explicó que gran parte de las aulas continúan organizadas para un “alumno típico”, capaz de sostener largos períodos de atención, seguir instrucciones extensas y demostrar conocimientos principalmente mediante la escritura. Según los especialistas, este modelo deja afuera otras formas de procesar información y expresarse. Por eso, proponen incorporar recursos visuales, apoyos multimodales, oralidad y distintas maneras de evaluar para que más estudiantes puedan participar y avanzar. Además, remarcaron que condiciones como la dislexia no implican menor inteligencia y que muchos estudiantes neurodivergentes poseen fortalezas como creatividad, pensamiento visual, capacidad para reconocer patrones e hiperfoco en áreas de interés.

El estudio también destacó que muchos alumnos neurodivergentes realizan un esfuerzo cognitivo mayor incluso antes de comenzar a aprender, ya que tareas como seguir consignas, procesar sonidos o evitar distracciones consumen gran parte de su energía mental. Frente a esto, las estrategias inclusivas buscan reducir la sobrecarga mediante instrucciones claras, materiales gráficos, videos, tareas divididas en pasos y evaluaciones más flexibles. Asimismo, el informe señaló que el estrés y la ansiedad afectan funciones esenciales como la memoria y el razonamiento, por lo que las nuevas propuestas pedagógicas incluyen pausas, regulación emocional y espacios seguros para participar. La conclusión de los especialistas fue que los niños neurodivergentes sí pueden aprender otros idiomas cuando las aulas se adaptan a diferentes perfiles cognitivos y dejan de responder a un único modelo de aprendizaje.

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